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lunes, 25 de enero de 2010

Sunday Morning...

Ni bien vi la luna decrecer supe que era el final, los libros que acababa de tirar en el piso hicieron un hoyo en mi y oír el ruido fué exactamente como decir lo que siento en este momento, anunciar las palabras que resonaban en mi mente. Algo interesante, lleno de esencia, de vida, geniales ideas plasmadas y codificadas en palabras pero que al final del día iba a terminar siendo uno más de todos esos libros que se leen quizás con cierta intriga e interés irracional. Puedo ver sombras, sombras de lo que en horas previas había sido la hermosa tortura del calor, fuego en la sangre.. Pero ahora son sombras vacías y el viejo recuerdo me anticipa reflejando en mi espejo interior la inerte figura que las ansias de olvido extorcionó.
Y cada vez voy sintiendo menos..mi propio veneno, mi anestecia, que se fortaleció con el tiempo hasta el punto de ir sintiendo cada vez menos, puedo decir que yo soy, es lo único, yo soy de otro lugar donde siempre fui todos y donde no necesitaba a nadie más. Bailaba con el viento en remolinos de vitalidad y memoria universal. No necesito ocultar nada porque yo soy la magia que se vive en la cotidianidad, soy el libro abierto esperando a ser leido, soy el ruido, soy el libro en el piso, soy el viento en mi cara, soy tu recuerdo más profundo de ese sentimiento irracional. Pero ahora de nuevo, no siento nada.. verdaderamente me habré quedado vacío, como me decían "de corazón frío". Y ahora solo me quedará el recuerdo de pensar en vos cada vez que vea ese puente, esa feria, la interminable espera y solo eso.. un poco más en el olvido no es nada, es la mochila que cargo. Y hoy, que todavía sos parte de mi furtivo día, enseñame, por favor, que todavía no perecés, que estás áca clamando mi nombre, al lado del mastil de mis realidades.
Y el libro que había dejado caer ya no era mudo y ahora me gritaba claramente.
En la tapa se leía "la vuelta al mundo en ochenta dias" de Julio Verne.


I only wanna dress my Barbie.

1 comentarios:

Clara Castillo dijo...

Tan sólo deseo que entre todos esos libros que mencionás, haya estado el mío. ;D Un beso, Nico.

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